Servicios en la nube. Aclarando conceptos.

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Servicios en la nube. Computación en la nube. SaaS, PaaS, IaaS y HaaS

El concepto de servicios en la nube o computación en la nube no es nuevo pero su popularización es relativamente reciente ya que normalmente requiere, para ser útil, un cierto nivel en la infraestructura que comunica al cliente con el servidor, Internet. Más concretamente, necesita de la conexión a Internet velocidad y estabilidad.

A grandes rasgos, la idea consiste en externalizar, cediéndolo a una empresa ajena y, en principio, remota, el almacenamiento y procesado de la información que, de otra forma, se realizaría a nivel local en nuestros propios ordenadores.

Como se libera a la informática local de cierta carga de trabajo, aunque no sea esta la principal razón de incorporar a nuestra empresa servicios en la nube, puede reducirse en número ordenadores de una oficina (especialmente servidores) y sus prestaciones (especialmente las de almacenamiento y respaldo, backup, del mismo)

Llevando este concepto al extremo, se podría trabajar usando (una suerte de) terminales ligeros, que es el nombre que reciben ordenadores configurados de manera que no almacenen información localmente (excepto por una memoria intermedia, caché, que agilice el trabajo) Incluso el propio sistema operativo de estos ordenadores podría residir en la nube y cargarse (o más probablemente, actualizarse) cada vez que se utilizaran. En este tipo de máquinas siguen siendo importantes las prestaciones gráficas, que deberán ser mayores o menores dependiendo del uso concreto, pero pueden disminuir drásticamente las necesidades de almacenamiento y en menor medida las de memoria (RAM) y velocidad del procesador principal, ya que se ceden tareas para su ejecución en la nube. Un ejemplo muy conocido de estos dispositivos son los Chromebook de Google en las diferentes implementaciones de hardware que ofrecen distintos fabricantes.

El servicio más básico que se suele ofrecer en la nube es el de almacenamiento, que puede ser genérico o más o menos especializado por ejemplo para almacenar documentos en bruto, o información de un tipo conocido, como imágenes (un servicio especialmente popular) o datos sobre sensores para su uso en la Internet de las cosas (un servicio en alza)

Incluso para los usos más básicos se ofrece software como servicio, es decir, el proveedor del servicio aporta a los usuarios un almacenamiento inteligente, como copias de seguridad de diferentes fechas que se pueden consultar o recuperar selectivamente y/o un pre/post-procesado de la información, como mejora o tratamiento de las imágenes al almacenarlas o al visualizarlas.

Se suelen distinguir tres niveles de servicios en la nube. El más básico ofrece sólo la infraestructura, normalmente el almacenamiento y la capacidad de procesarlo (capacidad de cómputo), por lo que aporta a la empresa, además de la conectividad que hace ubicuos los datos, la solución técnica a los trabajos en el servidor pero seguirá siendo necesario aportar el software que procese la información en el servidor y en mayor o menor medida, dependiendo del tipo de servicio contratado, el trabajo de administración de la infraestructura.

A este primer nivel se le denomina infraestructura como servicio o IaaS (del inglés, infrastructure as a service) o hardware como servicio o HaaS (del inglés, hardware as a service) cuando una parte importante de la administración del sistema corre por cuenta del cliente, alternativa cada vez menos frecuente.

El segundo nivel se denomina plataforma como servicio o PaaS (del inglés, platform as a service) En este caso, se añade un sistema operativo a la infraestructura de la que hablaba en el tipo anterior. Aunque lo más frecuente es ofrecer un sistema operativo estándar más o menos completo y más o menos modificado, estrictamente hablando también se llama PaaS al servicio que ofrece alguna alternativa de explotación del sistema, como una API con la que el equipo de programación pueda desarrollar aplicaciones que aprovechen los recursos de la plataforma.

El tercer nivel, el más completo, además de plataforma (sistema operativo) e infraestructura (hardware) incorpora aplicaciones para usuario final, es decir está lista para ser explotada sin necesidad de un trabajo previo de programación. El nombre que recibe esta modalidad es la de software como servicio o SaaS (del inglés, software as a service). En realidad este es el modelo de computación en la nube más usado y que más ha servido para la divulgación del concepto con productos como las suites ofimáticas de Microsoft o Google, maduros y funcionales, cada uno para su público objetivo.

La computación en la nube ofrece muchas ventajas también a empresas pequeñas ya que pueden externalizar muchos servicios informáticos de manera sencilla y más o menos sencilla reduciendo considerablemente la plantilla de técnicos informáticos y los recursos físicos (hardware) y sobre todo, su mantenimiento.

Hay principalmente dos inconvenientes que hay que considerar a la hora de acceder a los servicios en la nube: la calidad de la conexión a Internet y la seguridad de los datos, de la información que se gestiona en la nube.

Es evidente que sin conexión a Internet no habrá acceso al servicio contratado en la nube y que la eficiencia de su uso dependerá en gran medida de la calidad (velocidad y estabilidad) de esta conexión como ya se ha dicho al principio. El segundo inconveniente que puede no resultar tan evidente es la seguridad de la información entendida en las dos vertientes a las que suele hacer referencia el término en informática: que la información no se pierda (o sea recuperable y esté disponible) y que sólo sea accesible al personal autorizado.

En general, los servicios en la nube tienen muy bien resuelta la cuestión de la estabilidad de la información y la protección frente a pérdidas y, en la medida que puede conocerse, frente a miradas indiscretas. Al final siempre es una cuestión de confianza en el proveedor pero es más que importante revisar hasta qué punto la legislación sobre exportación de datos sensibles permite llevar información sobre nuestros clientes fuera de nuestra vigilancia directa y de qué forma el proveedor tratará esa información eligiendo los que permiten cifrar la información en origen para que desde que enviamos los datos estén ocultos a personal no autorizado, incluyendo el proveedor del servicio en la nube.

Computación en la nube, servicios en la nube o (quizá más genérico) informática en la nube, hace referencia por tanto, a un concepto, a una forma de utilizar recursos informáticos; será necesario concretar el producto para acotar los recursos que ofrece y la manera de sacar partido de ellos.

Seguir Víctor Ventura:

Desarrollador multimedia y web

Tengo la suerte de ir recorriendo una carrera profesional muy variada pero en la que siempre encuentro lugar para la expresión gráfica y para la programación. He desarrollado aplicaciones para CAD, presentaciones multimedia interactivas, tecnología web en el cliente y en el servidor y últimamente para Internet de las cosas, tanto en el ámbito electrónico como en el tratamiento de datos y el interfaz con los usuarios. En Acadacual Granada, además de programar, me encargo de que los servidores sigan funcionando.